Participar con la Estudiantina de Armenia en el 52.º Festival Mono Núñez fue una experiencia que valoro especialmente. Ser parte de dos presentaciones —el Festival de la Plaza y el Encuentro de Estudiantinas— me permitió vivir de cerca uno de los escenarios más importantes para la música andina colombiana.
Como músico, este proceso me recordó que detrás de cada presentación hay trabajo, ensayo, escucha y construcción colectiva. Cada detalle cuenta y cada integrante aporta para que el resultado tenga identidad y solidez.
Me queda la satisfacción de haber aportado desde mi lugar y de haber acompañado un proceso que llevó el nombre de Armenia a estos espacios con compromiso y respeto por la tradición musical.
Experiencias como esta reafirman algo en lo que creo profundamente: la música sigue siendo una forma de construir comunidad, preservar la tradición y crear encuentros que permanecen más allá del escenario.




Fotos cortesía de Instagram @Corpocultura



